Algunos bebés nacen con mucho pelo, mientras que otros son completamente calvos. En general, entre más oscuro el cabello, más abundante suele ser al nacer. En todo caso, ese suave y fino pelo que puede cubrir la cabeza de tu recién nacido se empezará a caer a las pocas semanas de vida, para dar paso a un cabello más fuerte.

En muchos países de ascendencia hispana se suele afeitar la cabellera del bebé, incluso a las pocas horas de vida. ¿La razón? Para que crezca más sano y fuerte, se dice. Sin embargo, los pediatras explican que no es necesario:

“No hace falta que hagan absolutamente nada, el cabello les va a crecer hermoso si le dan tiempo al tiempo”, aclara la pediatra Nava Segall.

“Me encantan los bebés que no tienen pelo por gusto, no por la creencia de que les salga bonito o feo”, dice la mamá primeriza Marilin Márquez.

Si decides cortarle el pelo a tu bebé cuando está muy chiquito prefiere los servicios de alguien que normalmente atienda a niños pequeños. Si te animas a realizar el corte en casa, empieza por emparejar los mechones que estén más largos, usualmente los de atrás o el flequillo (también llamado pollina).

Es mejor hacerlo de manera conservadora, sin jalar el pelo, y cortando muy poquito, máximo un cuarto de pulgada cada vez. Otro tip es realizar el corte después del baño, cuando el bebé está más relajado y su cabello, húmedo, para que sea más fácil de maniobrar.

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