La lactancia es uno de los principales retos de toda madre, especialmente porque existe una serie de mitos y leyendas urbanas que dificultan el ya desafiante proceso. Es importante conocer algunos mitos que podrían hacer esta tarea más tediosa y confusa. Estos son 5 mitos conocidos sobre la lactancia materna

Mito 1. Hay madres que no producen suficiente leche

El éxito de la lactancia está relacionado con la información y soporte que recibe la madre, su confianza en sí misma, y la colocación frecuente y eficiente del bebé al pecho. No tiene que ver con la forma de los pezones, tamaño de los pechos o tipo de parto, ni con la madre en si. Es prácticamente imposible que una madre no pueda producir leche. El bebé como otros mamíferos controla la cantidad de leche que produce la madre.

Mito 2. La madre que amamanta debe tener una dieta especial y restringir algunos alimentos que producen cólicos en los bebés

Es común escuchar que la madre que amamanta no debe comer frijóles o repollo, cebolla porque causa  gases en los bebés. Si bien es cierto que una determinada alimentación puede influir en el sabor y color de la leche, el bebé amamantado se habitúa sin ningún problema a alimentarse con leche de distintos sabores. Posiblemente esto favorecerá que se acostumbre a la variedad de su comida cuando sea mayor.

Es conveniente recordar que el consumo de sustancias que contengan cafeína debe ser moderado, y si es posible no inmediatamente antes de dar el pecho. No debe consumirse alcohol si se amamanta a un bebé.

Mito 3. Los niños obtienen toda la leche que necesitan durante los primeros 5 a 10 minutos 

Si bien a medida que crecen, los bebés aumentan su capacidad de succión y logran beber la mayor parte de su ración de alimento en los primeros 10 minutos, esta afirmación no es del todo cierta. Resulta que para los recién nacidos es difícil obtener la leche porque apenas están aprendiendo a mamar y por ende requieren de mucho más tiempo para satisfacerse.

Mito 4. No importa si el bebé no ha vaciado un pecho puede alternarse con el otro.

La leche que contiene más calorías es la que el niño obtiene gradualmente conforme el seno se va vaciando. En consecuencia darle al bebé la leche del otro pecho prematuramente –es decir antes de que acabe la del primero- podría generar un desequilibrio en su alimentación en tanto no hay proporción calórica porque el niño  habrá bebido de ambos senos la leche más baja en calorías.

Mito 5. Independientemente del tipo de leche –materna o de formula- es la cantidad que el niño consume la que determina cuánto puede aguantar antes de darle nuevamente.

Los niños que reciben leche directamente desde el seno de su madre vacían con mayor rapidez el estómago que los niños alimentados con biberón debido a la composición molecular de la leche materna y a su fácil digestión. Esto quiere decir que un bebé amamantado debe ser nuevamente alimentado alrededor de 1 hora y media después, mientras que uno que consume leche ‘de tarro’ o formulada puede tardar hasta 4 horas en requerir otra toma.
En consecuencia, la cantidad incide pero más aún el tipo de leche que se le suministra al bebé.

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